Aunque zonas como el puerto se remontan a la época medieval Ferrol es una ciudad relativamente joven que recibió la carta de ciudadanía en 1858.
Sus 81,9 kilómetros cuadrados de superficie ofrecen una permanente sucesión de contrastes paisajísticos, de mar y montaña, zonas de mar abierto que contrastan con la peculiaridad de su ría.
Su situación, en la parte septentrional de una amplia ensenada, frente al océano Atlántico, hacen que la ciudad goce de un clima oceánico, con temperaturas suaves durante todo el año.